¿Una obligación o una necesidad?
Lo primero que deben hacer los especialistas de la instalación es comprobar que el coche que se lleva a revisión es el que el dueño dice que es. Para ello revisan la matrícula, el número de bastidor, la marca y el modelo y lo comparan con la documentación del vehículo, es decir, el Permiso de Circulación y la Tarjeta de Inspección Técnica.
Del exterior del coche se fijan en los retrovisores, el grado de visibilidad, las lunas y las placas de matrícula, que deben estar en condiciones óptimas. Además, analizan el estado de la carrocería, así como el bastidor, el piso y los bajos del vehículo. En el interior los expertos se fijan en si las puertas, ventanillas, mecanismos de cierre y cinturones de seguridad funcionan correctamente. Asimismo comprueban el buen estado de las luces.
En el aspecto mecánico, los puntos donde más hincapié se hace es en los frenos y el circuito de frenado, la dirección (para saber si existen holguras), el sistema de suspensión, y el motor (ruidos, emisiones contaminantes.).
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